Análisis postpartido
Desde el staff manejamos información sobre las habilidades de los jugadores de otras selecciones, estimamos el nivel de entusiasmo del rival comparativamente con el de nuestro equipo, obviamente vemos sus formas, tratamos de interpretar lo que puede pasar por las cabezas del staff contario en cuanto a su estrategia, observamos las calificaciones de los partidos anteriores, y prevemos los posibles candidatos a formar parte del quinteto titular y suplente del contrario, en el partido que nos enfrentará. Todo esto entre muchos otros factores que se consideran en mayor o menor medida.
Pero en este juego hay que buscar el equilibrio de múltiples facetas, además de contar con un factor aleatorio que puede decantar la balanza hacia un lado o el otro. Lo que en la vida real sería "el equipo X está especialmente acertado", "el jugador Y no tiene su día", etc. Y no caeré en el error de decir que hemos perdido por mala suerte, porque afirmar eso es negar que hemos cometido errores, e incluso la posibilidad de aprender de lo acontecido hoy.
El contexto de este enfrentamiento es el siguiente: nosotros venimos de ganar a una de las selecciones favoritas al título, en una semana en la que las formas de los nuestros están por debajo de lo esperado. Entendemos que hay que arriesgar endureciendo la defensa interior, fortaleciendo nuestro rebote y presentando un tiro interior muy poderoso. Como es lógico, renunciamos a otros aspectos: defensa exterior y movimiento ofensivo. El resultado de la apuesta sale bien, y vencemos en un primer compromiso de esta fase, de gran importancia para la Ñ.
Los turcos, por su parte, también llegan con malas formas, plantean probablemente sintiéndose superiores a los portugueses (factor cancha primordial), y a pesar de unas calificaciones que les favorecen, caen ante los lusos.
Esta semana tanto los anfitriones como nosotros mejoramos las formas (aprovecho para agradecerlo a los managers), pero afrontamos el encuentro con "sentimientos" diferentes: ellos deben corregir errores y dar un paso adelante si no quieren verse en serios problemas para llegar a semis, y nosotros vencer a una selección que incluso con el factor cancha a favor, no ha sido capaz de ganar a un equipo teóricamente peor que el nuestro (Portugal). Con este escenario ¿quién arriesga más? ¿quién tiene más margen de mejora?
Para empezar, los turcos evitan poner a su pivot los 48 minutos, y colocan en el alero a un AP resposicionado que les aporta más TI, RB y DI respecto al match contra los portugueses. Sólo sacrifican ligeramente el movimiento ofensivo.
Nosotros proponemos una alineación menos "interior" que la semana pasada, pero en la que cada uno de los jugadores tiene capacidad para hacer bien muchas cosas; lo que habitualmente llamamos buenas secundarias. Digamos que encomendamos la victoria a nuestro gran flujo ofensivo con jugadores exteriores que pueden anotar desde cualquier posición, asistidos incluso por nuestros interiores, no exentos, éstos, de una magnífica capacidad anotadora por dentro. Ellos, sin embargo, ponen más primarias en juego, que se ven potenciadas con el plus de jugar como locales. Y quizás debimos poner más fuerza bruta para compensar esa previsible baza turca, aún conservando otros factores por encima del nivel de ellos.
Aquí está la clave del partido: si los portugueses pudieron vencer gracias a un mejor porcentaje de acierto, merced a su superior capacidad de pase, entre otras cosas, nosotros no debimos extrapolar esta conclusión como suficiente para llevarnos nuestro enfrentamiento, sino más bien potenciar adicionalmente otros factores que al final hemos echado de menos: sobre todo rebote y DI. Si además, los tiros libres no entran, y la suerte no acompaña... pues derrota merecida que debemos asumir y aceptar para mejorar.
Un saludo